Cada año, millones de estadounidenses sueltan un resoplido colectivo al adelantar sus relojes en primavera o atrasarlos en otoño. Más allá de las alteraciones en el sueño y los compromisos perdidos, esta rutina bianual ha sido durante mucho tiempo objeto de debate público. Ahora, el esfuerzo por eliminar de forma definitiva el cambio de hora ha cobrado un nuevo impulso. Con el firme respaldo del presidente Donald Trump, la Cámara de Representantes de EE. UU. aprobó recientemente la Ley de Protección del Sol, acercando al país más que nunca a mantener el horario de verano durante todo el año.
El avance legislativo: La Cámara aprueba la Ley de Protección del Sol
A mediados de julio de 2026, la Cámara de Representantes de EE. UU. votó abrumadoramente (308–117) a favor de aprobar una legislación que fijaría el horario de verano de forma permanente en todo el país. Presentada por el representante Vern Buchanan (R-FL), la medida busca abolir la práctica de reajustar los relojes dos veces al año, garantizando que la luz solar adicional al final de la tarde se mantenga durante todo el año.
El proyecto de ley permite que los estados que ya observan el horario estándar permanente —como Hawái y la mayor parte de Arizona— queden exentos. Sin embargo, para la mayoría de la nación, la medida significaría decir adiós al retraso de los relojes en noviembre.
Aunque una propuesta similar fue aprobada por unanimidad en el Senado en 2022 antes de estancarse, la iniciativa actual ha cobrado una energía política sin precedentes, en parte gracias al respaldo del poder ejecutivo.
Los argumentos de Trump: Coste, comodidad y popularidad
El presidente Donald Trump ha sido un firme defensor de poner fin al cambio de hora. Presentando esta práctica como una carga financiera y administrativa innecesaria, Trump defendió la Ley de Protección del Sol en sus redes sociales, publicando que ajustar los relojes cuesta a los contribuyentes y a los municipios locales cientos de millones de dólares cada año.
“Es hora de que la gente pueda dejar de preocuparse por el ‘Reloj’, por no mencionar todo el trabajo y el dinero que se gastan en esta ridícula producción dos veces al año”, señaló Trump en Truth Social. “Vamos a optar por la alternativa mucho más popular, Ahorrar Luz Solar, que nos da un día más largo y brillante”.
La postura de Trump coincide con el sentimiento generalizado del público. Las encuestas muestran de manera constante que a la mayoría de los estadounidenses no les gusta cambiar la hora dos veces al año y prefieren contar con más luz solar por la tarde en lugar de por la mañana temprano.
Debate y división: Lo que opinan los expertos
A pesar del apoyo bipartidista en el Congreso, la medida cuenta con el rechazo de expertos en salud y medicina del sueño.
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Los defensores argumentan que contar con más luz al final de la tarde fomenta las actividades al aire libre, beneficia a los comercios locales, reduce los accidentes de tráfico y ayuda a disminuir la delincuencia estacional.
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Los opositores y científicos del sueño, incluida la Academia Estadounidense de Medicina del Sueño, abogan en su lugar por el horario estándar permanente. Los expertos médicos advierten que las mañanas más oscuras de invierno —donde en ciudades como Indianápolis o Dallas el sol podría salir a las 8:30 a. m. o 9:00 a. m.— pueden alterar los ritmos circadianos naturales, provocando privación del sueño y posibles riesgos de seguridad para los niños que van a la escuela en la oscuridad.
¿Qué sigue para el proyecto de ley?
Tras la aprobación en la Cámara de Representantes, la Ley de Protección del Sol se dirige al Senado, donde su futuro aún no está garantizado. Los líderes del Senado deberán decidir si someten el proyecto a votación final en el pleno. Si es aprobado por el Senado y firmado por el presidente Trump, la era de “adelantar” y “atrasar” los relojes podría llegar oficialmente a su fin.
